No permitas que las opiniones de otras personas determinen cuánto vales. Tu identidad no está en tu apariencia, tus logros ni en la aprobación de quienes te rodean. Eres una mujer creada por Dios con propósito, y tu valor permanece incluso cuando otros no sepan reconocerlo.
- “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.” — Salmo 139:13
